Libros de Economía y Empresa - Fundación Caja Duero

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II.   RESEÑAS

8.
El coste de la globalización a discusión

Stella Srdic

Foto: Planta del algodón

¿Qué imagen nos evoca África? Muchas, pero muy pocas están relacionadas con el desarrollo y la riqueza. En términos generales, los países que conforman este continente proyectan una imagen de pobreza y miseria. El autor nos lo confirma en la narración que nos hace de su viaje por Malí. Y si bien este país es un buen ejemplo de que la democracia es posible en África, es uno de los más pobres del mundo. Entonces, Orsenna se pregunta: ¿qué elementos podrían servir para que Malí salga de su situación de atraso?

Señala que dos tercios de la superficie de este país son desierto, por lo cual es difícil cultivar. La alternativa, sin embargo, es el cultivo de algodón, que es capaz de florecer aún en las tierras más yermas. El algodón maliense es de la más alta calidad, pero su precio en los mercados internacionales está muy por encima del algodón producido en los países miembros de la Unión Europea y en Estados Unidos. Tanto los agricultores europeos como estadounidenses son objeto de elevadas subvenciones y ayudas. Por tanto, el resultado es que, en los últimos años, en Malí se ha incrementado el número de tierras en las que se cultiva el algodón, pero su producto no compite en igualdad de circunstancias.

Libro: Weiße Plantagen. Eine Reise durch unsere globalisiserte Welt

En su largo viaje por el mundo, Orsenna visita a agricultores de países muy pobres de África, a prósperos agricultores de Estados Unidos, a granjeros de Brasil, a desolados habitantes que viven a orillas de los lagos desecados en Uzbekistán, a obreros que viven en condiciones infrahumanas en China y, finalmente, termina en su país de origen, Francia, donde se da a la tarea de reflexionar sobre las experiencias vividas.

El cúmulo de vivencias que narra Orsenna constata que la vida es un viaje. El libro nos da la oportunidad de comprender cómo perciben la globalización personas muy diferentes, nos ilustra sobre los mecanismos con los que ésta opera y, muy especialmente, alerta sobre la responsabilidad que a todos nos atañe en el conocimiento de los problemas económicos que subyacen. El libro invita a pensar qué hay detrás de las grandes ofertas que anuncian a bombo a platillo la venta de vaqueros por apenas unos cuantos euros, cuando en realidad el bajo precio que los europeos pagamos por los artículos se refleja en bajísimos ingresos de los productores de las materias primas.

El libro contrasta violentamente con la imagen idílica del best seller Lo que el viento se llevó, en donde se muestra una visión romántica de los campos de algodón de los estados sureños de Estados Unidos, y choca brutalmente con la realidad que impera en países pobres como Malí, pero porque los países más industrializados no están dispuestos a permitirlo. El caso de las subvenciones es quizás el hecho más contrastado. Las ayudas de que son objeto los agricultores de los países desarrollados impiden que los productos de los países en desarrollo sean capaces de competir en los mercados internacionales, lo que imposibilita a que se reduzca la brecha entre ellos. La mayoría de los países africanos no puede exportar nada que no sean productos agrícolas. Para un país como Alemania, su sector agrícola no supera el 3% de su PIB, pero para Malí éste representa la mitad del suyo. Adicionalmente, los agricultores alemanes, franceses, españoles y portugueses son objeto de ayudas del Estado y comunitarias, mientras que los malienses, naturalmente, no.

Foto: Erik Orsenna

A partir de ello, es fácil coincidir con Orsenna. La solución parte de eliminar las subvenciones a los productos agrícolas en los países más industrializados y permitir un verdadero libre comercio a los productos de los países menos desarrollados. El libro continúa con una detallada explicación del engranaje que mueve el motor de la globalización, y pone el énfasis en la lucha de cuotas de mercado, y en el conflicto entre empresas multinacionales y empresas tradicionales. Su método de análisis es muy esclarecedor porque fundamentalmente se basa en lo que la gente le cuenta, sean campesinos, encumbrados políticos o miembros de organizados grupos de presión. De esa manera, surgen descripciones muy detalladas que, en su conjunto, dan lugar a una imagen muy diferenciada, a un mosaico de perspectivas.

Orsenna sabe que no puede mejorar el mundo, pero ese tampoco era su objetivo. Con su libro, no quería desarrollar un plan de acción, sino solamente contar lo que ha vivido durante su viaje, pero sin tratar de edulcorar la realidad. Éste no es un libro crítico. En todo caso, se trata de un libro que invita a la reflexión y a que cada uno, en su más estricta intimidad, llegue a sus propias conclusiones.